sábado, 9 de abril de 2011

Las Cinco Dádivas del Hada - M. Twain (5/5)

Llegó el Hada.
Volvía con su dorado canastillo. En él brillaban solo cuatro dádivas porque faltaba la Muerte. Y el Hada explicó la razón de ello:
- La he entregado a un niño que acaba de nacer. Era el amor más grande de su madre. Como el niño no podía elegir, me pidió que eligiese yo por él. Lo mismo hubiera hecho contigo de tener tú la confianza en mi sabiduría.

- ¿Y entonces qué me resta? - preguntó el hombre.
- Lo que, en verdad, has merecido: la grotesca injuria de la vejez.

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