miércoles, 6 de abril de 2011

Las Cinco Dádivas del Hada - M. Twain (3/5)

- Elige una tercera vez - le dijo el Hada. Y añadió: - Los años te habrán dado experiencia. Quedan tres dádivas. Pero sólo una de ellas es preciosa. Tenlo presente.


Recapacitó el hombre largo espacio y acabó por escoger la Gloria. El Hada se alejó exhalando un suspiro.

Pasó el tiempo y, nuevamente, volvió a presentarse el Hada a su predilecto. Lo encontró solitario y pensativo, envuelto por la luz gris de un ocaso invernal. Y el Hada leyó en el pensamiento del solitario:


<<Mi nombre llenó el mundo y fue aclamado por todas las lenguas. Pero mi triunfo duró poco. Luego me acometieron, implacables, la envidia, la maledicencia, la calumnia y el odio. Después clavó en mí sus garras el ridículo; el ridículo que es el principio del fin. La última en aparecer fue la compasión, que es el funeral de la fama... ¡Oh, cuán amargo manjar el renombre!... El renombre es un magnífico blanco para cubrirse de lodo en sus comienzos, de vilipendio y lástima en las postrimerías>>.

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