miércoles, 9 de marzo de 2011

Sexualidad en el césped

Mientras hacíamos tiempo hasta la siguiente asignatura (ética con Porfirio. Algún día hablaré de él), mis amigas Rachel, Clara, Madi y yo nos sentamos en el maltratado césped que hay detrás del edificio nuevo de la facultad. No sé muy bien cómo, puede que fuese la tibia luz del sol, el cansancio de no haber dormindo bien o porque habíamos escrito una mísera cara de folio en redacción que nos apetecía hablar de temas superfluos. Y acabamos hablando de hombres desviados/pervertidos que nos habían abordado o que habíamos visto abordar a otros. Menudas risotadas nos hemos dado al aire libre.

No voy a reproducir la conversación aquí porque igual me censuran el blog y acabo de estrenarlo. Pero lo que sí fue llamativo fue la cantidad de personas de semejante índole viviendo entre nosotros. De toda la  variedad de pervertidos, el pervertido number one fue el travesti que se encontró Clara en su bus de vuelta a casa de madrugada. Uno que ofrecía sus 'servicios' incluso de vuelta a casa. Para más pavor, los dos clientes que contrataron sus 'servicios' iban en el mismo autobús con el travesti. Aunque lo más gracioso fue que Clara y un chico con cascos fueron los únicos testigos. Bueno, el chico de los cascos no, pues no escuchó nada. La pobre Clara tenía tanto miedo que, cuando se apearon del bus todos los integrantes de la orgía, tuvo que contarle al chico de los cascos lo sucedido. Me hubiera gustado ver la cara que puso el pobre. De repente aparece una chica desconocida y te cuenta la escandalosa situación. Inefable.

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