viernes, 11 de marzo de 2011

Déjà vu obrero

Leyendo 'Le Monde Diplomatique', en el artículo 'Fiat, el gran salto hacia atrás', de Pascual Serrano, me he llevado indignantes sorpresas cuando aún no me había recuperado de la anterior. En pocas líneas resumo el artículo: un acuerdo de Fiat chantajea a los trabajadores de la fábrica de Mirafiori (Turín). El administrador delegado de la industria automovilística italiana, Marchionne, establece prohibiciones, entre las cuales, destacan las siguientes:
 
1. No se puede constituir una representación sindical propia, ni existe permiso sindical para sus dirigentes.

2. No pueden convocar asambleas, ni pueden utilizar el local sindical para sus reuniones. Tampoco pueden publicar sus comunicados en el tablón de anuncios.

3. Jornadas de diez horas/día con ocho en cadena de montaje sin comer. Además, la empresa puede ordenar unilateralmente trabajar hasta 120 horas extraordinarias.

Fiat promete invertir mil millones de euros para la producción de una nueva generación de turismos y todoterrenos. De este modo, la fábrica continuaría funcionando. Si no se está de acuerdo, pues se escinde el contrato. Es decir, que se llevarían la fábrica a otra parte, externalizarían su fábrica a algún país tercermundista y fomentarían el desempleo en su propia tierra.

La gota que colma, no el vaso, sino la jarra, es que Berlusconi afirmó que, si los trabajadores votaban que 'no' al referéndum, la empresa tendría buenos motivos para irse a otros países. Por ello, los trabajadores se han visto obligados a firmar este vergonzoso acuerdo con algo más de la mitad de los votos cobrando uno de los sueldos más bajos de Europa, según el autor. Pero esta mayoría está constituida, sobre todo, por los ejecutivos y empleados de los concesionarios, ya que los obreros votaron lógicamente en contra.
No obstante, estos trabajadores mangoneados han encontrado el apoyo de sindicatos, encabezados por Fiom, y de intelectuales nacionales de renombre. En enero se manifestaron y consiguieron atraer la atención de otros obreros con vistas a continuar reivindicando sus derechos.

¿Es que es necesario otro Movimiento Obrero para volver a exigir unos derechos que, en realidad ya están reconocidos? ¿Hay que volver a recordarles los objetivos de la II AIT, 'Las Tres Ochos' (8 horas de trabajo, 8 horas de sueño y 8 horas de ocio instructivo)? Estamos retrocediendo más de un siglo de nuestra Historia para reclamar unos derechos que ya son nuestros, que ya están legislados en unas leyes, y que se aplican en la práctica. Pero parece que algunos empresarios vestidos con sombreros de copa se piensan que vivimos en el siglo XIX, en una sociedad en la que pueden eliminar, de una bocanada, todo el esfuerzo de los obreros mientras descargan la ceniza de sus puros en las cabezas de los obreros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario