martes, 15 de marzo de 2011

Grietas en la acera

Cuando una persona tiene en mente un plan (o varios, siempre hay que aspirar a lo más grande) y decide traerlo a la realidad se convierte en una persona segura. Una confianza de origen desconocido inunda el ánimo como por arte de magia. En un instante, la cabeza va erguida, la actitud es denodada, la  voz  es directa ,y los pasos son tan firmes que no sería extraño dejar como huellas unas profundas grietas en la acera. Pum, pum, puuuum. La suela se va desgastando. No pasa nada. Se vuelve a poner otra.
Pero el gran indicador es la mirada. Unos ojos rutilantes, devastadores, soberbios, embriagadores, sagaces y , al mismo tiempo, cándidos e inocentes. Todo esto cabe en una mirada decidida.

Aunque se esté dentro de una vorágine, siempre se encuentra la forma de salir, sea nadando, sea volando. O simplemente caminando. Pero se sale. A veces, la razón no entiende esas reacciones. Se vuelve loca intentando encontrar una explicación a ese cambio de actitud. Se entretiene tejiendo y enlazando unos comportamientos con unas frases. Se hace preguntas absurdas y araña con timidez el nuevo estado . Esa convulsión interna no es la actitud habitual. ¿Qué es lo que ha cambiado? Por otro lado, la conciencia ya le lleva una gran ventaja porque conoce, desde el mismísimo nacimiento del plan, su gran cometido.
No hace falta leerse tomos enteros de filosofía ni aprenderse varias fórmulas matemáticas para hallar la solución. Es muy simple: el sueño. No me refiero al sueño de 'ahhhggg, tengo sueño'. No. Me refiero al sueño de imaginarme un 'otro yo' (un 'alter ego' en términos cultos) que me gusta ver. Esa imagen en la que aparezco más bella, o poderosa, sabia, rica, famosa, cualquiera de esos (supuestos) estados idílicos.
Piensa en uno. Sí, piensa bien. No es broma. Imagínatelo. ¿Seguro que ese es tu sueño? A ver, he dicho  un sueño, no un deseo. No confundamos términos. Son parecidos pero cada uno tiene su matiz. Piensa de nuevo. Y bien, ¿ya lo tienes?, ¿lo ves? ¿Sí? ¡Pues, deja de soñar y decídete a cumplirlo!

p.d. Y si tienes dos o tres, o cuatro o más,¿entonces, qué haces que no los cumples?
p.d. Si ya los tienes en marcha, eres muy afortunad@. Felicidades, de veras.

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